Este
es probablemente el primer aspecto en el que piensa el futuro
propietario o constructor cuando analiza la posibilidad de
construir una casa o un edificio.
En una construcción
TERMO-STEEL, la resistencia de la estructura la asegura el uso
del metal. Como todos sabemos, la resistencia estructural de
cualquier casa común la proporciona el uso de varillas de
hierro insertadas en pilares y vigas de cemento. En nuestro
caso, se usan perfiles y vigas de acero galvanizado con
espacios intermedios de 60cm o menos.
Si, como
hipótesis, tomamos una casa de tamaño normal, con dos plantas
y un total de 200m2; se emplean aproximadamente 1.300 metros
de perfiles verticales, 500 metros de vigas de piso y 800
metros de canales y aún cientos de otros elementos metálicos
esenciales: esto representa casi 10 toneladas de metal de alta
resistencia unidos por miles de tornillos
estructurales.
De esta
forma se comprende fácilmente la extraordinaria resistencia
sísmica de estos edificios. Además, al no ser empleados puntos
de soldadura, no existen puntos frágiles de ruptura.
La casa se vuelve una estructura flexible, se adapta a
las mínimas variaciones del terreno, no se abren fisuras en
las paredes y no presenta el riesgo de caída de columnas o
placas por el paso del tiempo o, por ejemplo, ante la
eventualidad de un terremoto. A esto contribuye también el
bajo peso de la edificación en su conjunto y la uniformidad en
la distribución de las cargas, atenuando los puntos de
convergencia de fuerzas y tensiones.