Hace más
de 150 años que el acero viene siendo usado en el mercado
americano. Hoy en todo el mundo permanece como uno de los
materiales más resistentes y de mayor durabilidad. Aunque
normalmente se asocia a rascacielos y puentes, el acero surge
ahora como material de elección para la construcción de
viviendas.
La
palabra “acero” normalmente sugiere imágenes de un material
pesado y difícil de trabajar. Sin embargo, el acero
galvanizado usado en la construcción de viviendas es
completamente diferente. La chapa de acero galvanizado es
liviana, fácil de manipular, muy estable y de alta
resistencia. También, nuestras preocupaciones ambientales
disminuyen, pues estamos usando un material de mayor
durabilidad y posibilidad de reciclaje.
En un
edificio TERMO-STEEL se utiliza acero galvanizado en caliente
y moldeado en frío, lo que proporciona gran resistencia y bajo
peso. Todos los componentes metálicos son resistentes a la
corrosión, no combustibles y razonablemente estables, siendo
compatibles con prácticamente todos los materiales de
terminación y decoración.
Las placas de partículas orientadas designadas
por OSB (Oriented Strand Board) se presentan en varias
dimensiones y espesores. Estas placas se fabrican a partir de
partículas de madera obtenidas de árboles de crecimiento
rápido con diámetro pequeño (haya o pino marítimo).
Estas partículas, con dimensiones medias de 10x2,5
centímetros, se aglomeran bajo calor y presión con resinas y
productos químicos que vuelven la madera completamente inerte
y resistente al agua y al fuego.
Mediante una avanzada
tecnología y la maquinaria más sofisticada, las partículas de
madera se orientan en una única dirección y se sobreponen en
camadas cruzadas, formando una placa de extraordinaria
resistencia estructural.
Una de las principales preocupaciones del sistema
TERMO-STEEL es garantizar un hogar con temperatura equilibrada
durante todo el año, de forma que brinde a sus ocupantes la
comodidad necesaria.
Así, según las exigencias
climatológicas, el aislamiento se somete a un estudio
detallado con el fin de escoger el proceso más adecuado. Un
buen aislante debe estabilizar la temperatura interior con
independencia de las condiciones exteriores, permitiendo con
ello la respiración del edificio.
Para
alcanzar estas condiciones, el aislamiento de las
paredes exteriores y cubiertas puede ser asegurado con
la utilización de lana de roca o, como alternativa, con
espuma rígida de poliuretano.
Teniendo en cuenta que este último material es más
dispendioso e involucra medios de aplicación complejos, sólo
se aplica en construcciones situadas en regiones donde las
condiciones climatológicas son realmente adversas.
Como el acero es un buen conductor térmico, deberá ser
debidamente aislado para impedir la difusión del calor. Las
placas de partículas orientadas (OSB), al revestir totalmente
la estructura metálica, ya actúan como escudo dispersor. Más
aún, los edificios TERMO-STEEL cuentan también con la
protección de placas de poliestireno extruido que aumenta
todavía más la protección térmica del edificio.
En una
edificación TERMO-STEEL, todos los interiores se revisten con
placas de yeso acartonado. Este material no es un producto
nuevo. El inicio de su utilización se remonta a 1890 en los
Estados Unidos, para ser introducido en Europa en 1917. En la
actualidad, hay colocados más de cien mil millones de metros
cuadrados en todo el mundo.
Este material es
químicamente un sulfato de calcio, semi-anhidro o anhidro que,
en contacto con el agua, solidifica, reconstituyéndose el yeso
natural bi-hidratado. Al ser amasado y solidificar, retiene el
20% de su peso en agua, perdiendo el exceso lentamente por
evaporación. Cuando se completa este proceso, se forma una
estructura con alvéolos de aire que vuelven al yeso poroso.
Durante el proceso de fabricación, el yeso, el agua y
los aditivos se incorporan mediante una mezcladora que
alimenta una cinta continua donde confluyen dos tiras de
cartón que servirán de piel. Este conjunto pasa a través
cilindros laminadores que calibran el espesor y determinan el
ancho y el borde. El tablero es así guillotinado y las placas
pasan por un secador donde adquieren sus propiedades físicas y
mecánicas.
El revestimiento exterior de una edificación es mucho
más que un sencillo elemento estético y decorativo. Deberá
también, como la piel de un cuerpo, proteger la estructura y
el interior del hogar, al mismo tiempo que permita su
respiración.
Al igual que en nuestra piel, una fisura
es un punto frágil por donde inevitablemente penetrará la
humedad, provocando daños no sólo a nivel estructural, sino
también en el mobiliario de la habitación y, peor aún, en la
salud de los ocupantes.
Como protección eficaz no es
suficiente la utilización de un revoque o de una pintura. En
las edificaciones TERMO-STEEL se emplea un “sistema” en el que
todos los componentes involucrados han sido debidamente
probados, y combinan entre ellos a la perfección para
garantizar la protección más eficaz posible.
Internacionalmente, sistemas como éste son
conocidos como EIFS (External Insulation and Finishing
Systems), o sea, sistemas de aislamiento y terminación
exterior.
Todos los
productos involucrados en un sistema de estas características
deben ser compatibles entre ellos en cuanto a propiedades
mecánicas y de adherencia. De la misma forma, han de estar
perfectamente adecuados a la estructura y la base sobre la
cual se aplican. Esto es lo que se logra con el sistema EIFS
empleado en los edificios TERMO-STEEL.
Al igual
que el revestimiento exterior, la cubierta tiene dos
finalidades: proteger y embellecer. Las construcciones
TERMO-STEEL usan la teja cerámica convencional debidamente
protegida con telas betuminosas.
Sin
embargo, existen alternativas tan agradables estéticamente
como la teja de barro, y mucho más eficaces por la protección
conferida, por la durabilidad, por la ausencia de manutención
y por el bajo peso y facilidad de
aplicación.